Monday, October 23, 2006

Santiago Nuclear



CORFO nos regaló a IANSA, a Entel y a INACAP, por mencionar los primeros tres que se me vienen a la mente. Y muchos más. Chile progresó. Recuerdo el afiche enmarcado que estaba colgado en la oficina de Registros y Documentos del centenario edificio de la CORFO, en el antiguo centro. Fui por un certificado, una nimiedad. Mientras la chica lo buscaba en el archivador, me quedé en esa posición de cliente sumiso y paciente: piernas cruzadas a la altura de los tobillos y retraídas bajo la silla, manos tomadas en el regazo, mirada inocente explorando el entorno espartano-chic.

Lo único que había por ahí era un afiche antiquísimo, seguramente creado para CORFO en sus inicios, realizado en un encantador estilo de propaganda soviética de mitad del siglo XX. En él, un hombre fuerte y de facciones angulares se tomaba de la mano con una mujer, y a su costado, un niño, todos vueltos silueta por una emanación de luz enceguecedora y parados sobre una especie de torta de matrimonio, formado por una lista de las formas en las que CORFO había contribuido al desarrollo nacional. Irónicamente, lo único que recuerdo de esa lista es "electrificación rural".

Pasaron las generaciones, Chile progresó.

Casi dos siglos después de la creación de ENDESA por CORFO, dejando atrás décadas de debate público y desarrollo en conjunto con los argentinos, Chile ya estaba firmemente instalado en el club sudamericano de los países con más de la mitad de sus necesidades energéticas suplidas por centrales nucleares.

El know-how era principalmente argentino; la ventaja de un siglo y medio que le llevaban a Chile en el área era una brecha por completo insuperable, y no quedó otra más que traerlos a Santiago a colaborar con los buenos pero pocos de la CCHEN.

Y bueno, el diseño del reactor se bautizó con un nombre suficientemente patriota, se hizo gran fanfarria, y luego de la primera inauguración, el ego nacional se infló tanto que los argentinos se comentaban que era como estar en casa.

Y pasaron los años, y se construyeron más. Chile comenzó a exportar energía eléctrica, e irónicamente su cliente principal era Argentina.

La tercera planta fue construida cerca de Bustamante, al otro lado del cerro de donde alguna vez estuvo el Reactor Nuclear Experimental RECH-2 de Lo Aguirre. Era la planta más cercana a la capital.

Esa noche recuerdo haber estado sentado en el techo de mi casa, leyendo. Era verano, y no hacía frío. La primera impresión que tuve fue como si alguien hubiera prendido la luz de golpe. Fue como los destellos de los fuegos artificiales de año nuevo, pero este destello era groseramente sostenido. El cielo estaba completamente iluminado, y alrededor mío se dibujó un panorama de sombras negras y perfiles pálidos. Y allá, a lo lejos, durante varios segundos, la fuente: un brillo enceguecedor en el horizonte, más allá del Cerro San Cristóbal.

Y entonces fué cuando la luz pasó de ser blanca, azulosa, a ser un anaranjado de amanecer, y vi la puesta de sol en reversa, una orbe enorme que subía lentamente, acortando imperceptiblemente las duras sombras de los edificios y los árboles, y yo, sentado sobre el techo con mi libro en mano, la luz de la linterna invisible ya, sintiendo un calor ardiente en la cara, con manchas en la visión, supe que las cosas no andaban bien.

En lo único que podía pensar era ese afiche que vi en la oficina de CORFO.

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4 Comments:

Blogger Jorge S Diaz said...

Excelente!

JSD

9:23 AM  
Blogger Fernanda said...

Genial!
(igual, por mi parte GRACIAS CORFO por favor a concederse)
I'm back!!

12:58 PM  
Blogger Jonathan said...

Excelente viejo.
Una salvedad, en los reactores nucleares no se puede producir algo semejante a la explosion de una bomba atomica. Solo puede ocurrir derretimiento del nucleo, que es una barbaridad en todo caso.
Saludos,

11:22 PM  
Blogger Durandal said...

Sip, lo tengo claro, pero es una licencia artística que me di :-)

d.

9:14 AM  

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