Monday, August 21, 2006

La Serena, Parte 2B: Valle del Elqui

Segunda parte, sección B de la serie dedicada al viaje a La Serena. Puedes ver la sección anterior aquí, donde visitamos Coquimbo y La Recova, o quizás el viaje de ida, aquí.

El día avanzaba y yo quería cubrir la mayor cantidad de distancia posible antes que se acabara la luz. La ruta que seguimos fue la siguiente:



Mi cautela y desconfianza de los límites de velocidad implícitos hizo que algunos tramos fueran lentos y frustrantes. Realmente quedan claras las miles de ambigüedades y vacíos de señalética existentes en los caminos de Chile cuando la pérdida de tu licencia de conducir depende de la correcta observación de la velocidad máxima permitida.



Poco a poco traté de relajarme y disfrutar del entorno. Aire tibio, sol, cerros coloridos.



Sequedad, un valle fluvial y esos colores, cómo me recuerdan a Perú.



Es posible detenerse sobre el Embalse Puclaro, pero no hice más que echarle una mirada. Además, el embalse estaba a unos 500 m del estacionamiento, y hacía calor. Mucho calor. Ben venía en camino, yo me había adelantado, y no quería perder la ventaja ganada, ya que él podía andar a mayor velocidad. Este es el embalse desde otro ángulo.



Y el túnel.



Me encantan los terrenos áridos.



Eso sí, corría un buen viento. Ese windsurfista realmente volaba.



Como sucede con todo embalse artificial, se pierden terrenos. Esta imagen surreal de un viñedo bajo las aguas lo ejemplifica bien.



Viñedos y árboles frutales, por todas partes.



Y a lo lejos, los cerros.









Just antes de llegar a Vicuña, este río.



Y para llegar, este puente de una sola vía.



No tengo buenos recuerdos de Vicuña. Ahí pasé unos días con esa ex que mencioné en otro posteo. Nos juntamos ahí con Ben, y seguimos rumbo al interior.

Cada vez más seco, los cerros cada vez más cercanos, ahora los viñedos eran cubiertos, o con grandes mallas verticales para proteger del viento (?) o del sol.





Un camino asfaltado, bueno; autos escasos; excelentes vistas, sol y una brisa.






A lo lejos, las primeras vistas de las montañas.



Y todavía viñedos. El valle a ratos era tan angosto que había espacio para un terreno agrícola, la calle, y nada más.






Si es para protegerlos del viento, debe ser porque aquí corre bien fuerte.






Y seguimos más hacia el interior. Uno que otro pueblo chico, pequeños oasis de vida y humedad.






Decidimos ver hasta dónde podíamos llegar. El factor limitante era la bencina; no habíamos visto una estación de servicio en un buen rato.









Pronto ya no había espacio nisiquiera para viñedos, nada. Sólo el camino.



Y se terminó el asfalto, y comenzó la tierra. A Ben lo perdí en algún momento; habrá estado sacando una foto, y lo pasé, sin verlo.



Un buen rato después, ya con el sol casi escondido, llegué a la Aduana. A los 20 minutos llegó Ben, efectivamente, había estado parado sacando fotos y pasé de largo.



Se unen dos ríos en la Aduana.









Hablamos un rato con un carabinero bien simpático. Contó que por mucho tiempo fue parte de la escolta oficial, los de las motos BMW grandotas. Para un evento grande lo llamaron a Santiago para servir de escolta, a pesar de estar basado en La Serena. Pues se vino desde La Serena, pero por caminos interiores, visitando a cuanto pariente y amigo tenía :-), dándose el gusto de aparecer en la moto.

Nos dijo que más adelante había nieve, pero a unos 30 km nomás. Nos invitó a pasar, pero no nos daba la bencina. Para otra vez será. Nos contó también de un grupo de motociclistas en BMW que llegaron hace tiempo a la Aduana, pidiendo pasar. No hacían caso del mal tiempo, e insistían tercamente contra la negativa de poder seguir camino. Pues finalmente nuestro amigo accedió a dejarlos pasar, tanta era la insistencia y testarudez. Horas después volvieron, algunos caminando si mal no recuerdo su relato, ya que los pilló el viento blanco, y no veían nada de nada.

Nos despedimos, y comenzamos la vuelta.






Y pues el sol por fin se escondió, iluminando las nubes brevemente. Si no me equivoco paramos a comer en Vicuña, y después seguimos a La Serena.



Esa noche dormí mejor que la anterior, porque no hubo fiesta ni joda ni nada. Eso sí, de almohada usé uno de mis bototos. Tan duro no estaba...

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4 Comments:

Anonymous Mylo said...

Hermosas las fotos, talvez falta un poco de descripcion para los que nunca han visitado el norte chileno...buen viaje y muy buena forma de ocupar el tiempo.

6:31 PM  
Blogger durandal said...

Gracias, pero no sé qué otra cosa podría escribir... al fin y al cabo no soy de por allá! :-P

d.

6:38 PM  
Anonymous Anonymous said...

buenas las fotos
te puedo ayudar con la descripcion de las fotos ya que vivo en el valle

9:04 PM  
Anonymous Anonymous said...

HERMOSAS FOTOS, SOLO TE ENVIDIO POR TENER LA OPORTUNIDAD DE RECORRER LUGARES QUE REFLEJAN UNA TRANQUILIDAD INMENSA Y PAZ INTERIOR.

ADEMAS AGRADECER CREAR ESTA PAGIAN QUE NOS PERMITE CONOCER NUESTRO PAIS...........SALUDOS

2:08 PM  

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