Friday, April 06, 2007

Cerro Chena

A veces uno descubre que tiene curiosidad por algo, alguna actividad que nunca ha hecho, algo que pasó por alto por tal o cual motivo. Y de vez en cuando, uno decide explorar aquello que le produce curiosidad, aquello que no exploró. Y, a veces, dicha exploración resulta ser algo nuevo, entretenido, interesante, algo que aporta y nos hace felices por haber descubierto algo que nos aportará de manera positiva a futuro.

Este no fue el caso de mi ida a hacer enduro al Cerro Chena.



Sí, de entrada, una foto de la moto en el suelo. Esa fue la tónica del paseo, el cual podría dividir en varios capítulos.

Uno, titulado "Oh, qué entretenido, parece que esto es hacer enduro, aunque confieso que las palmas me sudan al recorrer senderos de 30 cm de ancho, con pasto seco a un lado, un desplome hacia el otro, no, ya entré a una parte menos difícil, parece que voy bien–PAF".

Este capítulo contendría solamente tres o cuato caídas por pérdidas de equilibrio a 0 km/h, que no presentaron mayores problemas.







El segundo capítulo se llamaría "Los amigos en las WRX me dijeron que el camino de bajada no era difícil, así que lo intentaré, aunque parece que estoy ganando velocidad de manera descontrolada; sí, efectivamente, ya no logro recobrar tracción con la rueda trasera, oh! miren, me he salido del camino y voy encaminado derecho hacia un matorral de espinos, intentaré irme de lowside, pues ahora sigo bajando el cerro a la misma velocidad pero montado en una moto que se encuentra deslizándose en el suelo, me pregunto dónde iré a parar".



El final del capítulo relataría que una mata de pasto seco finalmente hizo que me detuviera.



Y agregaría brevemente que, luego de levantar la moto, la dejaría caer sólo un metro más adelante, nuevamente por pérdida de equilibrio.



Luego seguiría una especie de intermezzo, durante el cual descanso, y miro como otros hacen lo que yo no me atreví a hacer.










El último capítulo no tiene título, no se lo merece.

Bajé hasta la pista de motocross que se encuentra a los pies del cerro Chena, y di unas vueltas por las partes más tranquilas. Me encontré con el par de enduristas post-45 que me habían indicado cómo entrar al cerro, uno en una CR de dos tiempos que humeaba menos que la XR del otro. Mientras conversábamos, uno me ofreció la boquilla de su camelback. "Querí? Estoy tomando whisky". Esa onda.

Siguieron su camino, seguí recorriendo las partes fáciles de la pista de motocross. Nada de saltos, no muy rápido.

Habían varias vueltas largas que subían por la ladera de los cerros. Subí por una, y en la parte más alta, intenté dar la vuelta para bajar por donde mismo. No pude, así que bajé por el otro lado. Era más empinado que por donde había subido.

El circuito continuaba con otra vuelta en la ladera del cerro, demasiado empinada para mi gusto. Di la vuelta, y comencé a subir nuevamente. Este tramo era más empinado y la tierra estaba más suelta. Eventualmente perdí tracción, velocidad, y todo lo demás, y llegué a velocidad cero, con un ángulo de unos 20 grados con respecto a la dirección que seguía la pista.

La moto se fue hacia la izquierda, la peor de las dos maneras de caer, y yo caí desde esa altura, sobre el mismo hombro sobre el cual aterricé cuando me chocaron.

Con dolor, me paré, y me apresuré a cortar el motor y el paso de bencina.

No tuve tiempo para recobrar el aliento o esperar a que se pasara el dolor: vi, para mi horror, cómo el aceite comenzaba a vaciarse por debajo de la moto, en un chorro negro, por el asiento y sobre la tierra seca.

Al caer con las ruedas cuesta arriba, el aceite había logrado encontrar una salida por el tubo que permite que el crankcase respire. O daba vuelta la moto en el acto, o me quedaba sin aceite, varado en el Cerro Chena, unos 20 minutos después del atardecer.

Con el dolor de mi alma la tomé de la parrilla, y le pegué un tirón, con tal de girarla para que quedara con las ruedas hacia abajo. El ruido de raspado de plásticos y metales era como para revolver el estómago. Esta era la moto que había dicho que cuidaría, que conservaría.

Con el hombro todavía adolorido, la levanté con dificultad, y la llevé fuera de la pista, siguiendo un contorno del cerro. Todo lo que no fuera pista estaba cubierto de pasto seco, resbaloso, y por debajo, tierra suelta. Logré acercarla al segmento de pista por donde subí por primera vez. Me subí, la eché a andar, avancé 30 cm, y me caí, nuevamente cuesta abajo. Esta vez no salió aceite, ni me dolió el golpe.

No tenía fuerzas para levantarla. Estaba a los pies de un espino, con las ramas raspándome el casco y enganchándose en mi chaqueta, sudado, exhausto, y sin fuerzas para levantar la moto.

Los siguientes 30 minutos fueron dedicados exclusivamente a tironear de la rueda delantera, arrastrando plástico y metal sobre roca y espinas, hasta que la bajé a una parte plana. Habré avanzado unos 7 metros así, a lo egipcio.

Otros 20 minutos se me fueron en tratar de levantarla en lo plano. Simplemente no tenía la fuerza necesaria, ni la tracción contra el suelo.

Eventualmente pude levantarla, y con la boca completamente seca, partí, ya a oscuras, a encontrar la salida hacia la autopista. Casi como una celebración de mi idiotez, una banda de trompetas, trombones y bombos tocaba en un terreno baldío, mientras buscaba el hoyo en la cerca.

Nunca más, señores, nunca más.

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23 Comments:

Anonymous Don_janito said...

shuuuuuuuuuuuuuuu


que tragico tu relato...


bueno no siempre todo sale como uno lo espera, por lo menos tienes unas "medallas" a cambio de todo el esfuerso :S


igual hasta en estos casos tu estilo narrativo es muy bueno ;)

felicitaciones (por salir del cerro...)

8:28 PM  
Blogger Rishigo said...

Caballero Durandal, menos mal regreso completo de esa aventura...Y deseándole de todo corazón que su próxima aventura extrema resulte con mejores resultados y menos golpes...
Cuídese mucho.
Besos y Abrazos.
R.

8:49 PM  
Anonymous toto said...

Los neumaticos que tienes, no te acompañan para ese tipo de superficie.

10:12 PM  
Blogger Octavio said...

Tenía muchas ganas de saber qué te había ocurrido en el chena. Yo lo conozco, aprendí enduro ahí. Perdí la cuenta de la cantidad de porrazos que tuve a 0 k/hr.

El chena es súper complicado, pero a la vez entretenido. Me atrevería a decir que las mejores pistas de motocross están acá.

Gracias nuevamente por compartir tus experiencias con nosotros. Salu2

11:18 AM  
Anonymous camilo said...

Cuando le compras protector de carenado a la XR? xD

1:16 PM  
Blogger José Antonio said...

Pucha, tu propio calvario y en Viernes Santo...

Quizás el día no era el indicado...

El próximo sábado estoy estudiando una salida que puede ser de antología... desde la Ermita al Cajón del Maipo. Sería bueno si pudieras ir.

Luego los detalles.

1:55 PM  
Blogger durandal said...

Dónde queda la Ermita?

No sé si pueda: mi hombro está sanando rápidamente, pero no sé si sea prudente salir todavía.

Y quiero hacer un servicio a las telescópicas, no sé en qué lío me meta al hacer eso.

d.

1:58 PM  
Anonymous Lady No said...

Dear Mr. Aporreado:

Cuide sus cositas.

2:34 PM  
Blogger Fernanda said...

Quien como tu que ahora tienes vida... yo ya no, casi no.
Oye, and why am I not anylong among your links?
Keep on having fun!

7:11 PM  
Anonymous Anonymous said...

quiero felicitarte, tu blog es lindo lindo y las motos musho mas. admirable tus aventuras :P

ellie

10:22 PM  
Blogger Maga said...

Diablos! Espero que estes mejor ahora, un abrazo!

4:51 PM  
Blogger Alejandro said...

Te salió barato aprender la lección. Casi cagas la moto y a ti mismo!

12:59 PM  
Blogger BikerSammy said...

Great photos! We have something in common. I love motorcycling adventure too! Hope to hang out with you someday! : D
If interested, leave a comment on my blog www.bikerkiss.com/blogs/blogs

4:47 AM  
Blogger Foix Jinn said...

Wa, que lata.

Bueno, al menos no pasó a algo peor.

Ojalá que en el próximo viaje andes mejor. No ver tantas fotos de la moto en el suelo.

Que estés bien.
Saludos!.

7:32 PM  
Blogger Alicia said...

Deberías conocer ese cerro unos días después de alguna lluvia. El pasto verdecito comienza a crecer y es realmente lindo ;D
Saludos!

12:18 PM  
Blogger wimpy said...

No te quejes tanto! Seguro que fue de lo más divertido, además parece que sigues sano y salvo ¿no?

un saludo

12:02 PM  
Anonymous Sebastian said...

Estoy empezando en esto de las motos y te digo que fuiste un gran impulsor de la idea. De verdad no te imaginas como entretiene leerte y ver tus fotos. Sigue con esto, de verdad lo haces excelente. Un abrazo desde Nueva York.

10:55 PM  
Blogger durandal said...

Estimado Sebastián, me pregunto cómo irá eso de las motos por tu lado.

Saludos,

d.

7:23 AM  
Anonymous Anonymous said...

HOLA, NO CACHO MUCHO ESTE SITIO Y LLEGUÉ A ÉL POR LO DE LAS MOTOS Y DE AHÍ SEDUCIDO POR LAS MAGNÍFICAS FOTOS, REALMENTE MAGNÍFICAS. TENGO 43, SOY MAURICIO Y TENGO UNA DR 350 QUE OCUPO PRIMORDIALMENTE PARA DESPLAZARME Y ME GUSTARÍA DE VEZ EN CUANDO ENDUREAR POR AHÍ.
MUY BUENA VISIÓN DE SANTIAGO DEJAN ESAS FOTOS, TE FELICITO.
SALUDOS............

8:05 AM  
Anonymous Patricio said...

incluso cuando te va mal tienes pasta para escrbir un buen relato.
> a lo egipcio, JUA!, eso estuvo bueno.

me llama mucho la atencion que te hayas hido solo del cerro. ¿que paso con los amigos?, ¿no que andaban todos juntos?

6:16 PM  
Blogger durandal said...

Estimado Mauricio,

Pues gracias, ojalá que salgas a recorrer!

Estimado Patricio

A veces los amigos no pueden salir nomás!

Saludos,

d.

2:59 PM  
Anonymous xelipe said...

compadre a mi me paso casi lo mismo, solo que con el primer porrazo no me quedaron ganas de seguir, creo que recien ahora (1 año de practica en enduro) me iria a dar una vuelta para alla.

5:43 PM  
Anonymous Anonymous said...

Estimado:
Habia visto tu blog tiempo atras, y conversamos respecto a "La Laz". Me fascinaron tus fotos de aquel lugar.

Te cuento, hoy vi tu relato del Cerro Chena. Es lamentable que la visita a ese lugar tan querido por mi haya sido tan desastroza. Por mi parte, nacido, crecido y malcriado en San Bernardo, el cerro Chena fue para nosotros el lugar de aventuras de cada fin de semana.

Hoy, tan a mal traer con su planta gas abandonada, por otro lado la mina de calamina que carcome dia a dia el corazon de nuestro cerro...

Nosotros lo recorriamos a pie, y creo que no quedo lugar sin conocer. Eran expediciones rutinarias el llegar a la cumbre, bajar al lugar donde cayo la avioneta o ir por el estrecho camino hasta la cueva misteriosa donde se junta agua de lluvia...

Quizas para otra vez la suerte te acompañe de mejor forma por esos lares.

Humberto Morales Pino

2:39 PM  

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